Mi teatro, Xinorlet

01 de febrero, 2018 - Artículos de Grau - Comentar -

                                                       MI TEATRO, XINORLET

                                                                     POR

                                                      José Manuel Mateo Grau

 

Me crearon en 1927, mi creador fue el maestro Chimo, en un pueblo que se estaba construyendo con entusiasmo e ilusión. En ese momento estaba muy contento, que alegría tenia cuando empezaron a ponerme las primeras piedras, eran piedras duras, sólidas, consistentes. Mi tejado lo realizaron con vigas de madera, rematado con tejas, casi todo el pueblo trabajo en mi construcción, dentro de mi, me hicieron un escenario de madera con un atrezo, el patio de butacas era de cemento y en frente, una cabina para que pusieran un proyector de cine.

Los años fueron pasando, me sentía alegre, como si te corriera un hormigueo por dentro de mi, por que acudiría todo el pueblo; para bailar, ver películas, teatro, hasta vino una vedet de Alicante y se represento la tonta el bote. Y cuando proyectaban películas se acercaba una mujer para vender; pipas, bocadillos, patatas fritas, golosinas,… En aquellos tiempos los habitantes de mi pueblo realizaron un auto sacramental, sobre la pascua; ellos mismos fueron los protagonistas de esta obra, realizaban sus propios trajes, la decoración, los sonidos, hasta el día de ramos cuando entra Jesús con su borrica lo hicieron de verdad, desde la ermita de Xinorlet. Que tiempos tan maravillosos que pase por aquel entonces, en otro día de baile estuvo tocando la orquesta Cheri de Monóvar, los chicos y chicas de mi pueblo se juntaban para bailar, había un hombre guapo con un acordeón, le llamaban, “el galán”, que tocaba muchas veces en mi patio de butacas.

Pasaron unos cuantos años viendo películas, bailes y muchos chismes que se contaban las cotillas de mi pueblo. Hasta que llegó un hombre para montar un taller y contratar a mujeres y hombres para trabajar, no había otro local, lo tuvieron que montan en mi espacio, me sentó tan mal, que estuve a punto de llorar, ¡que mal que lo pase!, muchos de ellos aprendieron un oficio, hasta que paso un tiempo y se llevaron toda la maquinaria a otro lugar. Me dejaron sucio e inservible, que triste me sentía, ya no entraba la gente; a bailar, a ver películas y la mujer que vendía ya no estaba, ¿dónde se fue?, me daba todo igual, ya no iba a ser como antes. Hasta que me compro un señor, me utilizó de almacén para hacer sus ejercicios físicos, e iban pasando los años; solo, aburrido, triste,… Hasta que, en 1990 el Ayuntamiento de Monóvar me obtuvo para que viviera como antes, que bien me sentía, ya iba a entrar gente dentro de mi, seria feliz otra vez.

Los vecinos de mi villa me empezaron a arreglar; me pintaron todas las paredes por dentro, el polvo, la suciedad acumulada, hasta pusieron una rampa para que pudieran entrar las personas con discapacidad, eran unos días llenos de gloria ver

tanta personas dentro de mi recinto, llegaron; las fiestas, el cine, las actuaciones de  títeres, teatro… Se lleno toda mi casa, había alegría, música, risas, juegos… No paro durante varios años de sentirme tan contento, hasta vinieron todos los años los Reyes Magos de Oriente para traer juguetes a los niños y niñas de mi pueblo, era otro, no se como explicarlo, era yo mismo.

Que desilusión, yo que iba a ser diferente, me encontraba escéptico con las habitantes de mi aldea, ¿porqué las personas son así?, me preguntaba; si yo, solo quiero hacer feliz al público, pues no, ellos no quieren hacerme feliz. Tengo tanta rabia, que me destruiría yo mismo.

¿Hay alguien que me pueda ayudar?, de nuevo solo…    

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